¿Qué es la periostitis?



La periostitis tibial es una enfermedad bien conocida entre los corredores. Se trata del proceso inflamatorio del periostio (membrana externa que recubre a los huesos y los nutre) que viene producido por lesiones repetitivas de estrés mecánico en la región medial de la tibia.


Es una de las patologías más frecuentes de los corredores a nivel de miembro inferior y en militares por el exceso de peso en sus botas sumado al trabajo y largas rutas que hacen.


Los síntomas más habituales son:



  1. Dolor difuso en la cara medial de la tibia.
  2. En sus fases iniciales suele empeorar al inicio de la actividad deportiva pero mejora progresivamente durante el tiempo de entrenamiento.
  3. Cuando progresa el cuadro clínico, el dolor puede aparecer con actividades más ligeras incluso en reposo.


¿Qué factores pueden predisponer a sufrir periostitis tibial?


  1. Cambios biomecánicos del corredor:
    1. Disminución en la movilidad del tobillo
    2. Debilidad de la musculatura de la zona
    3. Aumento de la pronación en el pie o de la rotación interna de la tibia.
  2. Sexo: más incidencia en mujeres.
  3. Factores extrínsecos: calzado, cambios de ritmos en el entrenamiento, zona de entrenamiento, técnica de carrera, sobreentrenamiento, práctica deportiva sobre terrenos duros o el inicio de un programa de entrenamiento después de un largo periodo de inactividad.


¿Cómo se trata la periostitis tibial?


Respecto al tratamiento, resulta fundamental hacer una buena valoración del paciente. En su fase más aguda es importante el reposo relativo del paciente, disminuyendo la frecuencia, intensidad y duración del entrenamiento, siendo incluso necesario en algunos casos parar temporalmente. Para controlar el dolor podremos aplicar crioterapia no más de 15-20 minutos tras la realización de la práctica deportiva y AINEs.


En una fase subaguda del cuadro clínico debemos seguir controlando la rutina de entrenamiento, realizar ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de la zona, terapia manual para aliviar el dolor y mejorar la función del sistema musculoesquelético y su función; trabajo propioceptivo para mejorar la estabilidad articular; técnica de carrera y revisión del calzado. Con estas medidas se intentará disminuir la carga sobre la tibia y se volverá al entrenamiento habitual del deportista.


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